Entrar en España a partir de 23 de noviembre, una aventura llena de imprecisiones y cosas raras.

El próximo lunes se cierran casi de facto las fronteras españolas salvo que seas un temerario y compres tus billetes de avión con la PCR (RT-PCR negativa en la mano.

En twitter el pasado 18 de noviemre intenté hacer un hilo con las incoherencias de la disposición 14049 que lo regula, pero como quiera que soy un torpe, el hilo salió como una cuerda arrugada y rota por lo que lo recupero aquí ordenadito.

La documentación a presentar es: Un formulario donde has de informar de todos los particulares de tu viaje cuyo impreso se encuentra en el PDF de la disposición publicada en el BOE pero de forma inaccesible. Por suerte hay web y app de las que no hablaré.
En el punto 4 se puede leer esto: La PDIA para SARS-CoV-2 admitida es la PCR (RT-PCR de COVID-19).
Mientras no sea aceptado su uso armonizado en la Unión Europea, no se admitirán otras pruebas diagnósticas tales como test rápidos de anticuerpos, pruebas rápidas de detección de antígeno o serologías de alto rendimiento (ELISA, CLIA, ECLIA).
Analizando este punto, resulta que la prueba en cuestión tiene un tiempo de entrega variable entre 24 y 72 horas, tiempo máximo admitido para entrar en España, contando que el cronómetro empieza a contar desde la hora de realización
Sólo hay prevista una excepción para poder entrar en España sin riesgo de sanción que es para trabajadores del mar que vuelvan de prestar servicio en barcos y han de atenerse a las prescripciones de control que se dictaminen según su estado de salud al entrar.
No hay ninguna regulación ni excepción para los viajeros que entren vía ferroviaria o por carretera, lo que crea una curiosa paradoja: Los que entren de Francia o Portugal vía aérea serán controlados mientras que si lo hacen por tierra, … pues eso!
No vamos a hablar de los precios de las PCR, ni de lo que están haciendo otros países que están permitiendo la entrada con test negativos de antígenos que como he dicho más arriba no están permitidos para entrar en España.
Para los viajes en barco por ejemplo desde Italia se hace materialmente imposible cumplir los plazos ya que el viaje son 24 horas mientras que los plazos de entrega de la PCR son de 48 a 72, lo que significa que no habría posibilidad alguna de cumplir con los plazos.
Muchos transportistas usan estos barcos para cumplimentar sus horas de descanso y con esta nueva normativa que no admite excepciones les obligarán a conducir por Francia y encarecer costes por no hablar de la imposibilidad de cumplir con los máximos establecidos de seguridad.
No esperaba que la famosa recomendación del Consejo de Europa del 13 de octubre ya estuviera en castellano, pero sí lo está.
La he leído y voy a comentar algunas cosillas, porque se la pasan directamente por el arco de triunfo. Una de las cosas que dicen es que las limitaciones han de ser proporcionales y coordinadas, algo que no ocurre ya que España tira por la calle de enmedio pidiendo un test específico mientras que otros estados en situación similar permiten otros test rápidos que España no permite.
Otra de las cosas interesantes, es que se debe clasificar a las personas por la región del país del que vienen si la información está desglosada y en la resolución española se clasifican los países utilizando la región más restrictiva como todo el país.
Es importante recalcar que la recomendación dice que se facilitará si no dispone de la prueba a los viajeros para que puedan realizarla y no habla para nada de sanciones por no disponer de prueba algo que sí hace la disposición española.

De hecho dicen que a quien no tuviera la prueba se le debe facilitar realizarla.
En la recomendación europea se habla de que las revisiones de las zonas a las que se apliquen restricciones deberán realizarse semanalmente mientras que en la disposición española se opta por revisiones quincenales que entran en vigor a la semana de la revisión.
Habría más detalles, pero creo que son suficientes para que quien corresponda tome cartas en el asunto y modifique esta disposición al menos en la reciprocidad y el régimen sancionador, del que no se habla para nada.

Me gustaría estar equivocado y que me lo demostréis, pero … algo me dice que la cuestión pasa por una nueva redacción de la disposición y una coordinación más efectiva con el resto de países así como la posibilidad de realizar otros test más rápidos como de hecho hacen otros países.

Lo pulso, no lo pulso.

Mi primera idea fue escribir un hilo para responder en twitter a la noticia que en su perfil ha publicado la ONCE, pero he pensado que era mejor escribirlo en el blog donde no tengo ni límite de carácteres ni que pensar en recortar lo que se me viene a la mente ante tal dilema.

Hablan de líneas de investigación para solucionar un grave problema como puede ser para un ciego utilizar un ascensor.

La noticia es esta.

Vale. alguien diría que un ascensor es muy peligroso porque vaya usted a saber quién y cómo ha tocado los botones, por lo que hay que inventarse algo que evite que el ciego realice esa peligrosísima acción a riesgo de infectarse buscando el pulsador.

Se acabaría antes subiendo por las escaleras, pero ante la disyuntiva de tocar unos pulsadores o agarrarme a la barandilla, la comodidad y la garantía de tocar menos cosas hacen que me decida por el ascensor.

Bien, ahora vamos a realizar juntos esa peligrosa hazaña de bajar a la calle, o volver a casa, porque total, peligrosa siempre lo es.

Lo primero: Los guantes para las personas ciegas son una barrera a la hora de permitirnos aprovechar nuestro tacto para tocar con las manos y hacerlo con precisión. Su peligrosidad en nuestro caso aumenta porque lógicamente tocamos muchas más cosas que la gente que ve por lo que están descartados.

Lo segundo: si no llevas guantes, … como mantienes una correcta desinfección de tus manos?

Armados de gel hidroalcohólico Nos lanzamos a la aventura. Los ciegos tenemos que llevar muchas cosas a la hora de aventurarnos en nuestra vida en la calle. Un bastón o perro guía, un teléfono, unos auriculares, las llaves de casa, (Cuidado con los porteros automáticos que los infecta el diablo,) Pañuelos de papel, mascarilla, mascarilla de recambio por lo que pueda pasar, un sobre de papel para cuando necesitemos guardar la mascarilla, otro sobre de papel para la de recambio, el bote de gel, Cartera, tarjeta de crédito (ojo con pagar en efectivo porque las monedas y billetes también los infecta el diablo,) y nuestro bote de gel.

Bien, hecho el inventario salimos de casa, y … donde metemos el bote de gel? Si lo meto en el bolso o riñonera, cuando lo necesite, como lo cojo sin infectar el resto de cosas que llevo allí, incluidas las mascarillas? O le dejo un solo compartimento, quizás lo más seguro o … Nada, un compartimento para el gel, porque lo de llevarlo colgado al cuello no parece ni cómodo ni estético.

Cierro la puerta de mi casa, y meto las llaves al seguro. Debo ya desinfectarme las manos?

Ah, sí, que has de pulsar el botón del ascensor. Gel.

Pulso el botón y espero pacientemente que llegue el ascensor pero … Si el botón ya estaba infectado yhe infectado? Puedo tocar la puerta del ascensor? Si estaba infectada me infectaré? si no lo estaba puedo yo pasar el virus del botón que no sé si estaba infectado a una puerta que no se si está infectada o si lo estará después de mi acción?

Gel.

Abro la puerta del ascensor, y … en mi caso el que tengo tiene puertas interiores por lo que puedo abrirlas de una patada o plantearme el dilema anterior sobre infectar o infectarme. La patada es efectiva, un ahorro de gel.

Pero ahora toca lo difícil: cerrar las puertas y pulsar el botón.

Lo de cerrarlas a patadas no es tan práctico como abrirlas, pero volvemos a lo de antes: Estarán infectadas? me infectaré? servirá el gel que utilicé antes y me permitirá hacerlo sin riesgos? Por si acaso: gel.

Busca el botón, y púlsalo. Gel.

Mientras te lavas las manos y el ascensor viaja entre pisos … tenemos otro dilema serio: Puedo abrir las puertas internas porque tengo las manos desinfectadas, o ya me habrá pasado lo que dejó el vecino si dejó algo. Puedo abrir la puerta externa con el pie, porque va hacia afuera y se puede, pero … Tengo que cerrar las puertas internas para que otro vecino pueda utilizar el ascensor. Qué hago? Me servirá el gel que utilicé? Tengo que desinfectarme nuevamente las manos? Me infectaré al cerrar las puertas con lo que dejó el vecino? Seré yo el contagiador oficial del edificio? Vaya dilema! Ahora empiezo a acordarme de la asamblea de vecinos que no hicieron caso cuando les pedí las puertas automáticas en el ascensor y me vienen ganas de dejarlas abiertas por tocar la moral a esos agarrados. Gel. Cierro las puertas y la externa se cierra por el muelle. Gel.

Abro la puerta de la calle y … gel. Porque claro, a saber quien ha tocado esa puerta y a saber si estará contaminada.

Mi cabeza ha necesitado un esfuerzo suplementario para no dejar ningún protocolo sin seguir,y al llegar a la calle, la mascarilla me bloquea los olores que me sirven para orientarme. El café del bar, la fruta fresca de la frutería, El olor inconfundible de los comercios de chinos, … Por qué todos tienen el mismo ambientador? No siento el viento en mi cara, ni siquiera esas variaciones de temperatura para muchos imperceptibles que se producen al pasar por delante de las puertas de los locales abiertos.

Bueno, eso los que queden, y suponiendo que pueda pasar por delante y siguiendo la pared para orientarme, porque como hay que reactivar la economía resulta que el bar de la esquina ha plantado sus mesas en dos perfectas filas una pegada a la pared y otra pegada al borde de la mesa. Con las prisas ha comprado la primera sombrilla que ha encontrado, o ha rescatado la de los mundiales del 82 en los que no había normativa sobre altura, y ahí estoy yo intentando caminar por la acera sin llevarme las sillas de la terraza o dejarme un ojo con la barilla de la sombrilla.

He perdido el olfato por la mascarilla, la sensación de tacto en la cara que me da cierta información para orientarme y definitivamente he perdido los nervios y ya no recuerdo para qué he salido de casa.

Vale, lo último no es del todo cierto, pero … creéis que verdaderamente lo importante ahora es invertir el tiempo en investigar como evitar pulsar un botón de un ascensor?

No sería más necesario invertir en sensibilizar a la gente sobre nuestros problemas? Para cuando consigan sacar adelante la tecnología avanzada que evite pulsar el botón de marras, todos los ciegos estaremos infectados o con la crisma rota.

En fin, que mientras he ido escribiendo todas estas ideas, se ha hecho la hora de salir a pasear al perro, que no entiende qué hemos hecho para ir con bozal cada vez que lo sacamos a la calle.

Mi idea con estas líneas es doble: sacarte una sonrisa mientras las lees, y hacerte pensar en que las cosas no son tan sencillas como nos las quieren hacer ver.

Vuelve a abrir la puerta interna del ascensor, y

infoxicación, nueva normalidad y discapacitados.

En estos días de palabras nuevas y situaciones desconocidas, me da mucho miedo no saber adaptarme a la nueva normalidad y a las consecuencias de la infoxicación interesada que está corriendo por la red y los medios de comunicación.

La primera idea que me viene es pensar que todo el mundo está cubierto por una invisible y fina capa de coronavirus pronta a contagiar a quien se le ponga por delante. Esa es la percepción que deja la insistente matraca con la que nos invitan a mantener una mal llamada distancia social, porque verdaderamente es una distancia física.

Hace un par de semanas en un grupo de personas ciegas italiana comenzó a circular una carta escrita supuestamente por un perro guía titulada «soy un perro guía, no un experto en medidass.»

En un formato más que discutible venía a decir algo que todos los ciegos pensamos desde el primer día: ¿Cómo gestionamos los ciegos esa distancia física del metro o los dos metros?

Nosotros necesitamos ciertas atenciones que hacen saltar por los aires esa obligatoriedad de la distancia física. Necesitamos que nos guíen, que nos den las cosas a la mano, y necesitamos sobre todas las cosas que la gente no nos agreda si por lo que sea invadimos ese terreno peligroso del metro de distancia.

En la infoxicación de estos días ha circulado la idea extendida de que el virus particularmente es más contagioso en personas con otras patologías. ¿Qué piensa la gente cuando ve a alguien con una enfermedad? Pues exactamente eso, ve que el discapacitado es alguien delicado al que sobreproteger y que no puede estar en el rebaño de la vida diaria. Hoy el diferente, y si es débil va aplastado, eliminado y alejado de la normalidad.

Nos cuesta ya mucho conseguir que la gente nos ayude, y más que lo hagan las instituciones. Ahora somos ese posible peligro que puede contagiar porque se acerca peligrosamente, y somos esas ovejas negras que ni el pastor ni el rebaño necesita. Una cosa tan simple como podía ser encontrar un asiento en el metro o en el bus, ahora va a ser imposible, porque nadie se va a atrever a ayudarnos a hacerlo. Si además somamos que el hecho de que estemos allí significa que hay un sitio menos en un transporte reducido de capacidad, lo primero en que pensará la gente es en dejarnos de lado y alejarse de nuestra presencia.

La nueva normalidad trae consigo nuevas señales en el suelo para mantener la distancia, nueva información visual, nuevas barreras transparentes que los perros guías no ven y que cambian totalmente la percepción espacial de los que nos movemos con bastón, nuevas formas de relacionarse en las que las manos significan peligro. Esas manos con las que los ciegos necesitamos tocarlo todo y esas mismas manos que utilizamos para agarrarnos a una eventual guía si es que se puede conseguir.

Hoy, escribiendo estas líneas, tengo miedo. Tengo miedo a esa nueva normalidad que me aleja de mi vida habitual. Esa nueva normalidad a la que a los ciegos nos va a costar muchos esfuerzos adaptarnos si no contamos con vuestra comprensión y ayuda.

MyDegrees, un termómetro particular.

Ha llegado a mis manos este termómetro parlante de la empresa sueca Talktech.

Me va a servir para escribir en el blog tras casi dos años de ausencia.

Recordaba hoy una frase que dije en 1997 sobre que un ciego informado es un ciego peligroso, y esto viene a cuento de que el termómetro en cuestión no se comercializa en España.

El termómetro se presenta en una caja de cartón espartana con 3 niveles en los que encontraremos todo lo necesario:

Unidad principal, 6 pilas, unidad externa, sonda, dos adhesivos velcro y manuales en tinta.

El manual en pdf es mínimo pero suficiente, y se puede descargar en la web del producto.

La particularidad de este termómetro es que integra una sonda conectada por un cable a la unidad principal, capaz de medir la temperatura de los alimentos, y lo más importante, capaz de avisarnos cuando un líquido en una cacerola o un horno han llegado a la temperatura deseada.

La unidad central tiene en su parte frontal una pantalla retroiluminada que facilita la lectura de la información a quien puede verla.

Dos botones, uno rojo con un punto y uno blanco con dos puntos.

El primero lee la información del módulo externo,o de la sonda si está conectada en el conector correspondiente.

El blanco lee la información de la unidad principal.

En la parte izquierda, dos conectores, el primero empezando por arriba para la sonda y el segundo para eventuales accesorios.

En la parte derecha una rueda para el volumen de lectura.

En la parte trasera, está un pulsador redondo para el emparejamiento wireless de la unidad externa, y un pulsador accesible solo con un instrumento de punta fina para programar el idioma.

Se disponen de diez idiomas entre los que se encuentra el español.

también en la parte trasera está el compartimento de las tres pilas que necesita para funcionar, un imán para pegarlo en cualquier parte metálica, y un velcro por si deseamos mediante la pieza de la caja pegarlo a una superficie que no tiene propiedades magnéticas.

También hay un colgador para eventual clavo en la pared.

La sonda tiene un cable con un conector para la unidad central y acaba en una barilla con una punta en material de silicona. Esta sonda se introduce en el lugar del que deseamos obtener la temperatura.

Cuando la sonda está conectada se utiliza el botón rojo por lo que no se puede leer la temperatura del módulo externo.

El módulo externo no tiene nada en particular, salvo el mismo velcro para pegarlo a la pared que está puesto sobre la tapa de las pilas.

La función importante para nosotros, es la de conocer la temperatura exacta de un horno o una sartén, o incluso del propio frigorífico. Para el resto de cosas existen termómetros accesibles y posiblemente más económicos.

Yo lo he comprado en Italia, más concretamente en Tifcom de Marco Gasparini

Feliz Navidad

Otro año más, y otra vez con la misma idea.
Cada año por estas fechas, nos empeñamos en engañarnos a nosotros mismos con empalagosos mensajes de felicitación, llenos de besos, corazones y arbolitos de navidad, y otro año más que seguramente no haremos lo posible para que de verdad esos deseos se hagan realidad.
Este año, todos queríamos paz, pero seguimos empeñados en olvidarnos de nuestros buenos propósitos apenas despunta el alba del 7 de enero.
Podría prometer que este año va a ser diferente, pero aunque tenga todas las buenas intenciones del mundo, no puedo asegurar que las circunstancias me sean favorables.
Voy a limitarme entonces a desearos feliz navidad, y que como yo, intentemos no olvidarnos de nuestros buenos propósitos.
Que el próximo año traiga menos odio del que habitualmente trae, que traiga más buenos propósitos de vivir y dejar vivir.

Sensaciones extrañas

El jueves pasado, todos, quien más y quien menos, hemos perdido algo importante.

Algunos, a sus seres queridos, otros, como es mi caso, esa sensación de tranquilidad que te hace pensar que nunca pasa nada, que todo ocurre lejos de casa, y que nunca te va a pasar nada.

Estos días, unos muy buenos amigos nos han dado la gran alegría de venir a pasar sus vacaciones con nosotros.

El jueves, pensamos que una buena idea para hacer por la tarde sería visitar la parte alta de Las Ramblas, Plaza Catalunya, y hacer alguna compra de recuerdos. Quiso la fortuna, que el hijo de estos amigos se durmiera, por lo que salimos más tarde de lo previsto. A las 17:15 llegábamos en coche a Barcelona, y hacia las 17:30 el navegador del coche nos desvió del camino natural para entrar a Plaza Catalunya. Todos los intentos de acercarnos fueron evitados por controles policiales que bloqeaban la entrada a la zona. Calle Balmes, Rambla de Catalunya, Ronda de San Pere, … Mientras esperábamos en el semáforo, vimos a mucha gente corriendo, que incluso cruzaba sin mirar los semáforos, y pensamos que algo raro pasaba, posiblemente alguna manifestación. La sabia decisión, fue alejarnos de allí, y buscar otra alternativa de ocio diferente.

Mientras decidíamos qué hacer, recibí la llamada de mi hermana que se interesaba por nosotros, ya que había visto lo ocurrido por TV. Hasta ese momento, nosotros ignorábamos todo lo ocurrido.

El miedo lo regalan, y de palabra es muy fácil decir que no lo tienes. Lo peor es, cuando tienes esa incerteza de saber que unos locos han decidido tomar al asalto tu tranquilidad, y que en ningún sitio estás seguro.

Es aún peor, cuando debes tomar la decisión de cancelar todos tus planes de diversión, y hacerlo de forma que el niño no sienta que estás cagándote por las patas abajo.

Vuelta al coche, y de vuelta a la playa donde estábamos pasando estos días de relax.

En pocos kilómetros, nos encontramos bloqueados en la autopista fruto de la operación Jaula. La mayor parte de la gente estaba fuera de los coches sin saber qué pasaba. Otros, saltaban las medianas para volver a Barcelona, y nosotros, … nosotros estábamos junto a la salida de las costas de Garraf, y veíamos que por allí aún se circulaba. Por allí nos metimos, y a poca velocidad, y tras casi dos horas, conseguimos llegar a nuestro destino tras pasar varios controles de seguridad.

Sigo pensando que tener miedo es una cosa, y querer demostrar al resto que no lo tienes es otra bien diferente. Me viene a la memoria, que el año pasado por estas fechas, ya se hablaba de hacer las vacaciones con estos amigos, y recuerdo con claridad, que el niño, que tenía 7 años, a su modo nos demostró que tenía miedo, que no quería salir de su particular jaula de seguridad.

Este año, ha podido más la curiosidad o los deseos de vernos, y los padres lo han tenido mucho más fácil para hacer el viaje. Pienso ahora, que no tengo ningún derecho de provocarle desazón, ni de hacerle sentir que tengo miedo, porque él a su modo no lo tiene, y la inocencia de un niño no hay que malbaratarla con los miedos que nosotros tenemos. Pienso, y siento una rara sensación de desazón, que le estamos dejando un futuro de niños con miedos a lo imprevisto, y que lo imprevisto no es la normalidad, sino la mala fe de quien decide hacer daño porque sí.

No me gustan estas raras sensaciones, y ahora que él no me ve, puedo desahogarme y plantearme llorar toda la rabia que siento en estos momentos. Mañana por la noche, cuando vuelva a verlo, me volveré a poner la máscara de falsa naturalidad.

Quiero agradecer a todas las fuerzas de seguridad, a todos los anónimos ciudadanos que han hecho que a pesar del miedo y la rabia, están consiguiendo que la vida de mi ciudad vuelva a ser normal.

Quiero también agradeceros a todos los que os habéis interesado por nosotros, y quiero pedir perdón si a alguien no le he respondido. El miedo, ese miedo que no quería demostrar al hijo de mis amigos, es el que me ha hecho no responder a algunas llamadas.

Quiero dejar de sentir miedo, quiero demostrarme que a pesar de todos los pesares, la vida sigue, y hay que vivirla. Quiero … quiero tantas cosas para el futuro, que voy a ponerme la máscara de falsa naturalidad, aquella que más desazón debería causar a aquéllos que viven pensando en las formas de evitar lo natural.

Libre de virus. www.avast.com

Las asistencias de @aena, Mucho que mejorar!

Desde hace 9 años, @aena tiene entre sus servicios el de asistencia en tierra a PMR en los aeropuertos españoles, y desde hace 9 años, llevo utilizando este servicio con desigual resultado.

El planteamiento original del servicio, consiste en que el PMR de turno notifica a la compañía aérea que tiene una cierta limitación, y que requiere ayuda para el embarque y desembarque del avión. La compañía en cuestión lo comunica a @aena que procede a dar el servicio.

Una de las obligaciones del PMR, es comunicarlo al menos con 48 horas de anticipación, de forma que la compañía, al solicitar los servicios para el correspondiente vuelo incluya en ellos la presencia de los PMR programados, para facilitar al aeropuerto una planificación de puertas y medios.

Como quiera que Los PMR no siempre comunicamos las cosas, o que las comunicaciones entre las compañías y @aena no se hacía correctamente, se puso una segunda opción complementaria a la primera: El PMR debía también notificar a @aena de sus necesidades de viaje y del vuelo, con las mismas fatídicas 48 horas de tiempo.

Aun así, parece que las cosas siguen fallando, y tras varios meses de análisis, y con la experiencia de haber realizado 10 viajes en el último año, me dispongo a analizar el por qué fallan, y algunas soluciones.

Primera y más importante:

Por ley, @aena no puede negar el servicio de asistencia a nadie, y esto hace que muchas personas sabedoras del tema, no cumplan con los mínimos solicitados para que exista un buen servicio.

@Aena pone muy fácil a estas personas saltarse los requisitos, al tener mesas y puestos informativos en lugares bien visibles del aeropuerto, lo que hace que cualquiera pueda solicitar el servicio aunque no resulte como persona asistida incluso para la compañía que va a realizar el vuelo.

@Aena subcontrata el servicio a empresas “especializadas” en este tipo de servicios, y pone a disposición los medios necesarios para realizarlo, pero luego no controla que la empresa tenga el personal adecuado, que la empresa utilice adecuadamente los medios, y lo que es peor, no controla que algunos pasajeros soliciten la prestación fuera de plazo y sin notificarlo a las compañías.

Durante estos últimos meses, he tenido la oportunidad de estar en las mesas de coordinación del servicio, y puedo decir que más de la mitad de las personas que se han dirigido allí lo han hecho para informarse de cosas que nada tenían que ver con el servicio, o simplemente para aprovecharse de que ya que el servicio existe, que me lleven por el aeropuerto aunque no tenga necesidad. También he podido presenciar como se han exigido servicios incluso casi con los embarques cerrados porque se ha llegado tarde y piensan que acompañados de personal uniformado van a poder saltarse antes los controles de seguridad.

Siempre amparados en esta “obligación” de servicio, intentan bajo todos los medios posibles prestar el servicio, y como es normal, los que realizamos correctamente las solicitudes, llegamos al aeropuerto con el tiempo necesario requerido por la propia @aena para un mejor servicio, seamos los que pagamos las consecuencias de este desorden.

Pienso, y creo que quien haya llegado hasta aquí estará de acuerdo conmigo, que limitando la posibilidad de solicitar servicios a cualquier persona, se podría arreglar un poco el actual desorden, y pienso que todos, desde @aena como prestadora del servicio, los empleados que lo realizan y los usuarios que lo utilizamos saldríamos beneficiados.

Hace ya varios años, me invitaron a mantener una reunión con responsables del servicio en el aeropuerto de Barcelona. En esa reunión, expuse lo que consideraba como mínimos requisitos para un buen servicio, y si bien gustaron mucho, no se han llevado a buen fin. Voy a exponerlos, por si alguien con mando en plaza considera importante leerlos y llevar a cabo una mejor planificación.

En primer lugar, hacer desaparecer del exterior del aeropuerto las mesas de coordinación del servicio, y situarlas en lugares dentro de la zona segura del aeropuerto, entendiendo como tal la zona tras los controles de seguridad.

La coordinación debería estar en una zona céntrica del terminal, de forma que se pudiera llegar en poco tiempo a todas las puertas de embarque y a los controles de seguridad.

La coordinación debería disponer de una sala espaciosa, con sillas suficientes para los PMR y con servicios higiénicos exclusivos para las necesidades de empleados y pasajeros.

En esta sala se concentrarían todas las personas que estén en proceso de ser embarcadas, de forma que puedan en todo momento disponer de ayuda si fuera necesario para ir al baño o simplemente para tener un referente a quien consultar en caso de retrasos o incidencias de vuelo.

Para la solicitud del servicio, solo deberían estar autorizadas las compañías aéreas, que deberían comunicar a la sala la presencia de los PMR en sus mostradores al hacer el checking.

Considero, que si una persona es capaz de llegar al aeropuerto, bien debe serlo de llegar al mostrador de su compañía, y si la persona viaja sola, le va a ser indiferente buscar una mesa o un mostrador de checking.

Con estas premisas, se evitaría la utilización indebida del servicio, la dispersión de PMR por el aeropuerto, y se podría controlar perfectamente que todos reciben un servicio adecuado, al estar concentrados en un lugar seguro protegido y cómodo.

Se debe evitar a toda costa, que una persona ciega, pueda quedarse sola en una puerta de embarque, sin tener una forma de comunicar con los empleados, cosa que hasta ahora se viene haciendo sin que nadie diga nada ni se queje.

También se podrían evitar situaciones embarazosas como la que me ocurrió el pasado día 26 de junio, al tener un vuelo con salida a las 06:05 de la mañana.

Siguiendo la norma, a las 04:10 estaba con el checking realizado en el mostrador de la compañía aérea, y no apareció nadie del servicio hasta las 05:05 de la mañana. Al preguntar el motivo de la tardanza su respuesta fue heladora: “ah, yo no lo sé! Soy la primera persona que entra en servicio en la T2, y he entrado a las 05:00 y los coordinadores de esta terminal no vienen hasta las 07:00!”

Con una correcta planificación, yo podía haber llegado con tiempo justo para estar a la hora de inicio de jornada del personal, y no me hubiera enfadado tanto descalificando el servicio como negativo.

No quiero dejar sin comentar otro serio problema del aeropuerto de Barcelona, que supongo que debe ser similar en otros aeropuertos con zonas comerciales dentro de la terminal.

Los caminos lógicos para ir a las puertas, están tapados por tiendas, con el fin de invitar a los pasajeros a pasar por ellas y comprar, o de lo contrario, dar una inhumana vuelta hasta encontrar un pasillo abierto. Estas tiendas, particularmente las mejor situadas, consideran que un PMR es un estorbo a su negocio, y prohíben el paso o lo dificultan con diseños de tienda que obligan a ir haciendo eses entre mostradores para poder pasar. Estas insolidarias tiendas y sus responsables, olvidan que están en un aeropuerto, y que allí se va a viajar, y eventualmente a comprar si se necesita algo o simplemente se quiere pagar menos por la palta de impuestos al estar en zonas libres.

No se debería permitir bajo ningún concepto que primase el derecho al comerciante en deprimento de los derechos de las personas, y mucho menos de las personas más necesitadas de ayuda y libertad en un ambiente hostil como es una terminal de aeropuerto.

Vaya como final, mi agradecimiento a todas aquéllas personas que diariamente recorren decenas de kilómetros por las terminales del aeropuerto de Barcelona para intentar dentro de lo que se les permite darnos el mejor de los servicios, con la mejor de las voluntades.

Libre de virus. www.avast.com

Viajando en @rodalies sin billete por imperativo legal

Ayer por la tarde viajé en @rodalies sin billete por imperativo legal.

Como no es la primera vez que me pasa, y al parecer no hay mucha intención de solucionar el problema, os cuento lo ocurrido y de paso dejo aquí mi malestar por si alguien con mando en plaza quiere poner soluciones al problema.

A las 18:20 llegué a la estación de Segur de calafell con la idea de coger el tren dirección Barcelona que pasa por esta estación a las 18:38.

Debo ser gafe, porque es igual a qué hora llegue a esta estación, que la persona encargada de taquillas, o tiene su descanso, o está contando monedas, o … o directamente se le acaban las excusas al pobre empleado de seguridad.

Le pido a este empleado que me ayude con la inaccesible máquina autoventa de billetes, y cuando le digo que necesito un billete con tarjeta dorada y acompañante, se bloquea y me dice que, “Uy, eso yo no sé hacerlo!”

Decido entonces apretar el pulsador de ayuda de la máquina, y pedir ayuda.

Cuando le explico lo que necesito, la respuesta me deja aún más helado: “Lo siento, pero esta tarifa solo se puede aplicar en taquilla, ya que es un título poco utilizado y no está introducido en la operativa.”

A todo esto, se hacen las 18:30 y yo sigo sin billete y tengo que pasar al otro andén de la estación, y solo me quedan 8 minutos.

“bueno, y entonces, si no puedo sacar mi billete, que hago?” “Pues,tendrá que esperar a que venga el personal de taquillas.” Vale, y pierdo el tren?” “… No le puedo decir nada más!

Ya enfadado por la situación, decido utilizar el último recurso: Llamaremos al teléfono de asistencia de @rodalies, a ver si tengo suerte y me dan una solución!

Al sacar el teléfono, el empleado de seguridad, supongo que se teme una bronca monumental porque ve que voy a decir que no ha sabido manejar la máquina, toma la decisión clamorosa de abrir las puertas y dejarnos pasar.

Llego a tiempo de coger el tren y desde dentro intento contactar con el teléfono de asistencia.

Tras 12 minutos, y cuando ya estaba entrando en los túneles, me dicen, que lo que tenía que haber hecho es comprar los billetes a tarifa general y hacer una reclamación para que me reintegrasen la parte correspondiente del descuento de tarjeta dorada.

Cuando le digo que no lo considero justo, igual que tampoco considero muy normal que la tarifa no esté integrada en las máquinas autoventas, me dice que no sabe nada, y que el camino es el que es.

En estas, el túnel y la cobertura excelente hacen que bruscamente finalice nuestra conversación.

Ya he llegado a Paseo de Gracia, donde espero que alguien bondadoso ponga solución a mis pocas ganas de viajar sin billete, y de paso me abra los tornos para salir.

En la salida que lleva hacia la línea 3 de metro, ningún empleado a quien pedir auxilio, por lo que decido utilizar el teléfono de ayuda situado a la derecha de las canceladoras.

4 Llamadas más tarde y aburrido de que nadie responda, Aparece una pareja que también tiene problemas para salir por un billete defectuoso, por lo que ya somos 4 los secuestrados tras la barrera de cristales.

Al final descubrimos un empleado fuera de los dominios de la estación, y a grito pelado conseguimos que se acerque y nos abra la puerta para salir.

Cuando le digo que no he podido comprar el billete, no me responde y me dice que puedo salir sin más problemas, cosa que hago encantado.

Conclusión de la tarde:

Estoy pensando en comprar una T10 para estas emergencias, si bien me da rabia que con este título no puedo aplicar los descuentos correspondientes de la tarjeta dorada, y que además he de gastar en 3 meses pena la pérdida de los billetes.

Sigo esperando que algún día, las máquinas de @renfe sean accesibles y que algún día también, todos los billetes se puedan comprar desde ellas por muy raros.

que sean o los consideren los gestores.

Ah! La próxima vez, porque seguro que habrá una próxima vez, me iré a la estación de França que no tiene barreras y se puede salir sin problemas!

Libre de virus. www.avast.com

Feliz Navidad

Cuando llegan estas fechas, ocurre siempre lo mismo: Todo el mundo, quien más y quien menos, saca a pasear esa buena persona que lleva dentro y se pone a repartir abrazos y besos como si no costaran.Cuesta relativamente poco descubrir quienes te dan el abrazo sincero, y quienes el abrazo del oso, para provechar y darte la puñalada por la espalda, porque esos, a primeros de mes, ni siquiera te dirigían la palabra.

En este año en que los malos y los buenos momentos de mi vida se han alternado, he podido descubrir con gran alegría, que los que estaban en marzo dándome abrazos por la muerte de mi padre, estuvieron en octubre repitiendo el abrazo fuerte por mi matrimonio.

A todos los que se lo merecen, y en especial a quienes este complicado año han estado conmigo, Quiero desearles de todo corazón una feliz Navidad.

leyendas urbanas

Quién no ha tenido miedo a subirse en un tren de Renfe, esos que dicen que llegan tarde, en un avión de Vueling, Esos que pierden todas las maletas y cada verano llegan tarde, o en un avión de Ryanair, Esos que aterrizan de emergencia con los depósitos vacíos de combustible?

Bien, Yo he sido siempre algo excéptico con estas cosas, y sigo viajando en tren y llegando puntual, no me han perdido la maleta en Vuelingporque no la embarco, y esta semana he probado Ryanair.

Si algo hay que agradecerles, es la accesiblidad de su página web. Las operaciones de compra y facturación son totalmente accesibles, aunque abusen algo de las ventanas flotantes, esas que desaparecen al pulsar escape y no te avisen de ello.

Con mis tarjetas de embarque impresas (una amenaza cierta de que si no lo hacía tenía que pagar 45€ por pasajero me obligó a hacerlo) llegué a la añorada T2 del aeropuerto de Barcelona. Echaba en falta su comodidad y sus pasillos sin colas que la atraviesen, y me planté ante el mostrador con mi maleta y la bolsa del ordenador. Una confirmación de que todo era correcto, que las peticiones de asistencia eran correctas, y de que habían incluso pensado en la perra guía de mi pareja, y a embarcar.

En el avión, muy espartano y funcional, nos recibió el que yo dí en bautizar como “Equipo a” por ser Alba Alejandro y Andrés las personas encargadas de dar el servicio en cabina.

Un trato muy natural, como si nos conocieran de toda la vida, pero dentro del respeto que obliga a quien está de cara al público.

No escatimaron esfuerzos en facilitarnos toda la información necesaria, incluso sobre los precios y ofertas de lo que disponían en el bar, e incluso preguntando si necesitábamos algo para nuestra perra guía.

Dejamos aparte lo pintureros que son con toda una serie de anuncios , y la fanfarria final al aterrizar con todo el avión aplaudiendo porque alguien hizo bien su trabajo, creo que la experiencia no ha sido tan negativa como las leyendas urbanas me predecían, y a fecha de hoy, tendré muy en cuenta las ofertas de precios de esta compañía.

Eso sí, tras casi 8 años de fidelidad a Vueling, voy a empezar a mirar más a la competencia, y a hacer menos caso a las leyendas urbanas.

Mudanzas

Hace ya más de dos años, que publicaba en mi antiguo blog una entrada sobre mis sentimientos respecto al trato que se daba a la que yo siempre he llamado “La Empresa que me da de comer.”

Fueron jornadas para olvidar, incluso que tenía un blog y que de vez en cuando escribía allí cosas.

Hace al menos un año, y con la idea de reflotarlo registré el dominio, y a decir verdad, una vez configurado el blog, seguía sin tener ganas de escribir nada.

Ahora, y con la calma que da el verano y la falta de trabajo, me decido a hacer algo productivo.

De momento, inicio la mudanza de los artículos antiguos al nuevo blog, y me preparo a intentar escribir algún pensamiento si es que se me ocurren.

No esperéis un gran diseño, porque mi vista para hacer las cosas bonitas ha ido siempre equivocada. Esperad, sí, que de vez en cuando me desahogue, y os suelte por aquí aquéllas parrafadas que no caben en Twitter.

#TV3NoEsTtoca

Soy navarro, y vivo en Catalunya desde el 11 de septiembre de 1984.

En esta tierra donde nadie me ha exigido nunca nada, aprendí a

integrarme, y 3 años y medio después, hablaba el catalán necesario para

entrar a trabajar como telefonista en TV3.

Desde febrero de 1988, he vivido momentos excepcionales de la historia

informando al público de los horarios en que podrían ver por ejemplo los

juegos olímpicos, las victorias del Barça, la caída del muro de Berlín,

las imágenes más duras de las guerras del Golfo o de Bosnia, las horas

en que el Tomàtic felicitaría a los niños por su cumple, o tantas y

tantas cosas que han marcado toda una generación de catalanes, y no

catalanes, que como yo decidieron aprender una lengua nueva para

sentirse integrados en una región donde se admite sin pestañear a quien

quiere integrarse y vivir.

He sido testigo de tantas innovaciones que llegaron a España de la mano

de la gente ilusionada de TV3, como por ejemplo el dual, la

audiodescripción, la tdt, las emisiones en 3d, en las que TV3 fue pionera.

TV3, aquélla a la que se le pide todo por ser pública, pero a la que se

le niega el pan y la sal por ser catalana y en catalán, me ha dado

muchas alegrías y seguramente muchos sinsabores.

Me siento orgulloso de haber formado parte de este proyecto y de seguir

formando parte del mismo, apesar de los políticos de todas las cuerdas

que desde siempre han pretendido, pretenden y pretenderán servirse de

nosotros, sin reparar en que somos personas, un día ilusionadas en un

proyecto de servicio a todos los teleespectadores y no de las diferentes

cadenas.

Hoy los políticos siguen utilizándonos como arma arrojadiza, sin pensar

que mientras ellos se divierten, familias y familias pierden algo por lo

que han luchado. Unos perdemos nuestro trabajo y nuestra ilusión, y

otros pierden esa referencia generacional que aunque a muchos les duela,

sigue siendo TV3.

por eso, que no es poco, quiero gritar bien fuerte:

#TV3NoEsToca.

Decomo un coordinador de Atendo @renfe no se entera de como se debe dar asistencia.

Ayer llegaba a Barcelona un twittero de los de toda mi vida en twitter, Jorge García Durán, y como dije en un tweet mañanero, iba a desvirtualizarlo con el permiso de Atendo.
Pues, Casi consiguen que no realizáramos nuestros planes.
El asunto era relativamente sencillo, o al menos yo así lo creía: Jorge venía en un AVE que llegaba a Barcelona a las 14:25, y una vez nos encontráramos, debíamos tomar un cercanías para Caldes d’Estrac, que tenía su paso por Sants a las 14:39..
A las 14:10 llego al despacho que atendo tiene en el centro neurálgico de la estación de Sants, y me preguntan que qué necesito:
Pues, la cosa es la siguiente: Tienen previsto rescatar del AVE de Málaga a una persona que va en el coche * con asiento *. Me interesaría, si por favor, lo pueden traer aquí o a un punto que ustedes fijen, donde podamos encontrarnos, y acompañarnos a ambos hasta la vía 8, donde tenemos un tren para Caldes.
Uy, no va a ser posible! La persona que lo va a recoger, a las 14:40 tiene otro servicio, y no va a poder hacer eso, Lo único, es sacarlo del tren y dejarlo en el vestíbulo!
Mi asombro y cabreo fueron parejos:
Como? Y si no conoce la estación, como lo hace? Como hago yo para encontrarlo si ninguno de los dos vemos?
No, lo único que puede hacer es esperar, y coger el siguiente tren.
Se da cuenta, que el siguiente tren es a las 15:16, y que con un poquito de buena volutad se puede hacer lo que le pido? Solo necesito que nos acompañen a la vía 8, somos autosuficientes para coger el tren, si ustedes tienen problemas de personal.
No, yo no me puedo responsabilizar que un viajero pierda el tren por hacer este servicio.
Bueno, no me va a quedar más remedio que hacer como usted dice, aunque verdaderamente, están aquí 4 personas sin dar clavo, y con voluntad cero de ayudar. Voy a sacar mi billete, que aún tengo tiempo, y que Sea lo que tenga que ser!
Felisa, acompaña al señor a la taquilla, y luego vas a buscar al cliente del AVE de Málaga.
 
Salimos al vestíbulo, y le comento, que no entendía verdaderamente la negativa del coordinador para echarnos una mano, a lo que ella me dice, que es una mandada, y que no decide.
Le pido entonces, si al menos cuando lo saque del AVE y visto que va a cercanías me puede encontrar en el camino, que lógicamente yo la esperaría junto a la zona de taquillas, que ella debía superar para acompañar a mi amigo hasta la famosa vía 8. Me dice que eso no es problema, y que de acuerdo. Me deja en la taquilla, saco mi billete, y me dirijo al punto acordado con ella, cerca del pasillo que lleva a Atendo.
A las 14:34 se produce el encuentro con mi amigo, nos lleva hasta el control de seguridad donde mostramos nuestros billetes, y nos acompaña al ascensor. Le agradezco las explicaciones de donde están los botones y de donde está la puerta que se abrirá en el andén, y la saludo con el encargo de «agradecer efusivamente» al coordinador por su buena voluntad.
Bajamos al andén, y en la vía 8, estacionado un tren que nos dice una amable señora que es para Maçanet-Massanes, nos indica la puerta, y subimos.
Ya en el tren, Nos saludamos como merecía la ocasión, y comentamos la jugada. La pobre Felisa, una superwoman de la atención al viajero, llevaba al salir del AVE la maleta de mi amigo, a mi amigo ciego, y una silla de ruedas de otro pasajero.
Dejó al pasajero en silla de ruedas en el punto donde nos encontramos con mi amigo, y volvió a rescatarlo y terminar su trabajo en 3 minutos. Mientras tanto, en el despacho, se estaban pasando el rato y diciendo que no se responsabilizarían de absolutamente nada.
Con esta desgana y mal trato, entenderán que algunos podamos alegrarnos si en el futuro cambio de empresa, se hace una limpieza de gente que no quiere, y no sabe atender al público.
 

Consciencia, conciencia y conveniencia: tres enemigas irreconciliables.

Soy consciente que lo que voy a escribir no va a sentar nada bien a

algunos lectores.

Mi conciencia me dice que debo escribirlo, y no tengo nada claro que sea

conveniente hacerlo.

Esta reflexión la llevo madurando toda la semana tras los

acontecimientos que precipitaron el cierre de RTVV.

Quiero pensar, que los trabajadores de cualquier medio de comunicación,

yo entre ellos, somos conscientes que nos debemos a las direcciones de

nuestros respectivos medios.

Ellos dictan lo que se debe y no se debe cubrir, según sus intereses,

más que por los intereses del espectador final. La forma de cubrir

realizar y dar una noticia, nunca en un medio público se hizo siguiendo

criterios periodísticos, en los que la famosa frase pronunciada en los

informativos de Tele5 allá por los años 90 "así son las cosas, y así se

las hemos contado!" es una auténtica utopía.

Los jefes mandan, los jefes disponen y los empleados, conscientemente

cumplimos las órdenes.

Los medios de comunicación públicos, pocas veces han sido dirigidos por

periodistas, sino por comisarios políticos del gobierno pagano.

En RTVV se ha visto claramente esta situación, particularmente en estos

últimos días, en que los informadores han pedido excusas por no informar

correctamente de muchas cosas ocurridas en los últimos años.

La duda, es: Qué entienden ellos por informar correctamente?

Yo no lo tengo claro. Hay 3 posibilidades: 1. La que ha ocurrido, que el

comisario político ha utilizado su lápiz rojo censor y ha ordenado

esconder cosas que pueden hacer daño al partido político gobernante. 2.

que los espectadores esperen que se carguen las tintas contra el

gobierno por los errores cometidos, o por los que ellos creen que se han

cometido, simplemente porque cualquier acción del gobierno, que no

coincide con su ideario político, es mala y nefasta. Que los periodistas

cuenten, aunque no sean ciertas informaciones criticando a los gobernantes.

3. La utopía, que el periodista haga de notario de la actualidad y se

limite a contar los hechos, sin pensar ni en los deseos de ocultar de

sus jefes ni en las ganas de carnaza del público destinatario de la noticia.

Los compañeros de RTVV han cometido varios errores, y ahora pagan las

consecuencias, al quedarse solos e incomprendidos por la mayoría de la

sociedad.

1. No se revelaron ante las marcas de lápiz rojo de los jefes.

2. asumieron sumisos, porque así les convenía, que los jefes limpiaran

de contestatarios las instalaciones de la empresa con un ERE salvaje.

3. cuando la justicia, lenta, y casi siempre segura ha puesto a cada uno

en su lugar, han respondido a la extemporaneidad de la decisión de sus

jefes, sacando a relucir fuera de tiempo y contexto, todas las chapuzas

y componendas de sus jefes, porque claro, ahora, ya no les sirve obrar

según conveniencia. Ahora, son ellos las víctimas de los mismos jefes a

los que han consentido.

Lo ocurrido en RTVV nos debe hacer reflexionar a todos. Las cosas son

como son, no como queremos que sean. Esto es válido para todos, tanto

periodistas como jefes, o gobernantes.

Que se ha perdido la esencia del periodismo, es un hecho. Que la ética,

asignatura que los periodistas estudian en primero de carrera, es una

asignatura a la que muchos han faltado, y que la manipulación está

asumida como normal. Nos dejamos manipular por los jefes interesados en

dar un determinado mensaje. Nos dejamos manipular por los shares de

audiencia, que condicionan la publicidad y los ingresos de las empresas.

Manipulamos al espectador final, el que no tiene una idea concebida,

pero que se fía de nosotros porque nos consideran un referente.

Ha llegado el momento de cambiar esta forma de hacer periodismo,

particularmente en los medios públicos, pagados por todos los

contribuyentes, el de derechas y el de izquierdas, el independentista y

el ultranacionalista. Nos debemos a los espectadores, y debemos contar

lo que sucede, no lo que nuestros jefes o nuestra ideología nos dicen

que sucede.

Debo decir, que no soy periodista, que soy uno de aquellos empleados de

base necesarios para que el milagro de que una noticia llegue a casa del

telespectador se realice cada día.

Solo una vez me he sentido despreciado por un periodista que entendía

que yo no debía formar parte de las decisiones de la emisora. Él nunca

entenderá que si yo no estoy, el no podrá tener todas las armas

necesarias para realizar su trabajo, y tampoco sabrá, porque no se lo

merece, si trabajo porque considero que las informaciones que da son

buenas, o simplemente porque me conviene, porque tengo una familia y al

final también ellos comen.

Soy consciente que lo que escribo no gustará, que mi conciencia me

dictaba escribirlo, y que sigo sin saber si verdaderamente me conviene

haberlo escrito.

El milagro de llegar a destino viajando en avión y siendo un pmr.

Que iluso soy!
Cuando hace unas semanas me entrevistaban en el Blog de Diarioazafata  no imaginé que me tendría que comer con patatas muchas de las cosas que dije.
Entre otras, lo bien que hablaba respecto a la relación calidad precio de Vueling y a la profesionalidad de las asistencias a pmr.
En estas últimas dos semanas, he debido hacer 4 vuelos entre Barcelona y Roma, y raro ha sido el vuelo en que no haya tenido una desventura.
Como protestar ya no sirve de nada, y parece ser que las redes sociales hacen más daño que los libros de reclamaciones, voy a desmenuzar aquí todas las aventuras y desventuras.
Si alguien tiene interés, y puede acceder a datos para corroborar lo que voy a explicar, los datos de los vuelos son los siguientes:
1. vueling 6108 del 30 de septiembre.
2. vueling 6105 del 4 de octubre.
3. Vueling 6100 del 7 de octubre.
4. vueling 6105 del 11 de octubre.
 
Sabido es que no se pueden reservar las particularidades de las personas pmr en vueling desde su página web, y es preceptivo pasar por un teléfono de tarificación especial para realizarlas. Conseguí, y a lo mejor tras este post ya no va a ser posible, que enviando por Twitter los datos de la reserva y las necesidades, ellos se encargaban de incluir en la reserva la información necesaria para la compañía, y de paso para Aena.
 
En el primer vuelo, y por cuestión táctica de la compra en el cuarto, se olvidaron de mi compañera, y de su perra guía. y lógicamente no constaban en la reserva. En consecuencia teníamos que meternos en una fila de asientos de tres personas nosotros dos, la pobre Jenny por los suelos y algún sufrido pasajero que tenía pedido el asiento contiguo a los que nos habían asignado como pmr. Al decirles que eso no era posible, y que en condiciones normales si se hubieran hecho las cosas correctamente tendríamos una fila de 3 asientos exclusivamente para nosotros, nos informó una persona de coordinación, que si queríamos que el perro viajase cómodo, tendríamos que pagar un asiento para liberarlo. Nos negamos rotundamente, y amenazamos que ya se solucionaría sí o sí en el avión.
Contactado por twitter Vueling, solucionaron la reserva del cuarto vuelo.
 
La segunda parte de la aventura la tuvimos con Aena. Ese día, decidieron que teníamos que correr por el aeropuerto, cambiando hasta dos veces de puerta, para al final ir al avión en un turismo no adaptado a PMR porque estaba en remoto.
Llegados a la escalerilla, el embarque del pasaje ya estaba iniciado, y como quiera que solo disponían de ese coche y había más embarques que realizar, los asistentes nos hicieron subir respetando la fila de la gente que descendía de las jardineras, por lo que se llevaron una bronca de la sobrecargo.
Al final, la persona que debería compartir con nosotros las estrecheces de la fila, fue acomodada en otro lugar, y todos pudimos viajar con las habituales estrecheces de los aviones de Vueling.
En el vuelo número 2, viajé yo solo, y sin perro guía. Aquí la asistencia corrió a cargo de Adr.
A diferencia de lo que ocurre en Barcelona, ellos disponen de algunas salas donde acomodan a los pmr con la posibilidad de baños adaptados, máquinas de café, y una persona responsable de sala que está al tanto de los embarques de forma que asigna una persona para recoger al pmr en el punto acordado o en el mostrador de la compañía, acompañarlo a la sala, y luego desde allí con la persona que esté libre, acompañar hasta el embarque.
Explico todo esto, porque en teoría, las cosas debieran funcionar bien con este sistema, más lógico que el utilizado aquí, en que te dejan en una silla junto a la puerta, y si se acuerdan o pueden, alguien que no te ha visto viene a buscarte para el embarque o para cambiar de puerta.
Llegada la hora, el coordinador le dio el encargo a una persona de llevarme a una puerta, y realizar el embarque. Llegamos a la puerta, y el embarque era de otra compañía y a otro destino totalmente diferente al mío. Cuando preguntó como era posible, le dijeron que posiblemente le hubieran asignado a esa puerta pero que sería acabado el embarque, y que tenían al menos para 20 minutos si no más.
La persona que me había acompañado me invitó a sentarme en la fatídica silla, diciendo que vendrían a buscarme.
Finalizado el embarque, y consultado el iphone, descubro horrorizado que el embarque de mi vuelo era en otro módulo diferente, y que ya se estaba realizando. Me acerco al mostrador, y pregunto, y, … nada de vueling a Barcelona, que creían que en esa puerta habría un Alitalia a Barcelona a las 20:30.
La profesionalidad de las dos personas que estaban realizando el embarque, consiguió que no perdiera mi vuelo. Bueno, eso, y la suerte de que el aeropuerto de Barcelona estuviera cderrado a llegadas por una tormenta. Se informaron de la verdadera puerta, pararon a una persona de Adr que pasaba por allí que me llevó de urgencia a la puerta, donde un pobre empleado de la misma empresa me estaba buscando. Entro el último al avión, y … que raro! Este avión no tiene las formas habituales de los a320 de vueling!
Noto un trato diferente de la tripulación, una mensajería diferente a la habitual, pero, … dicen que vamos a Barcelona, estoy dentro del avión, y con lo sufrido previamente, prefiero callarme.
El avión es raro, en lugar de los 3 asientos habituales por fila, solo tiene 2, Los sonidos son diferentes, no hay las habituales megafonías grabadas. …
Al aterrizar en Barcelona, con hora y media de retraso, la pasarela que debía conectarnos con la terminal no encajaba con la puerta del avión, lo que nos obliga a esperar un buen rato hasta que aparece una escalera. Como quiera que debo ser el último en desembarcar, le pregunto a una de las azafatas, qué modelo de avión es este, que me resulta extraño, y me dice que es un M82 de Swiftair
Decir en favor de vueling, que el lunes enviaron un mail con un vale descuento de 10 euros por los problemas ocasionados al tener que viajar en un avión diferente a los habituales y como excusa por las posibles incomodidades ocasionadas.
En el vuelo número 3, había otra asistencia además de la mía. Volvimos a embarcar en remoto, y los últimos. El asiento que me habían asignado estaba en cola del avión inmerso en un ruidoso grupo de napolitanos que volvían de un fin de semana de juerga. Esta vez el vehículo que nos llevó era adaptado, aunque una sola persona debió efectuar las dos asistencias. La otra persona había requerido asistencia por ir con muletas.
En el cuarto y último vuelo, volvimos a llegar tarde, o relativamente tarde al embarque, por la asistencia, que calcularon mal los tiempos. Nos hicieron entrar los últimos, y recorrer con nuestras maletas y la perra todo el avión, ya que nos habían asignado la fila 31. Bueno, las maletas se quedaron en la fila 19, único punto libre que quedaba en el avión.
Por primera vez en la ya larga lista de viajes con Jenny, la hicieron meterse junto a la ventanilla, y nosotros nos quedamos en los asientos externos. Normalmente, ella se quedaba en el hueco del asiento intermedio, de forma que si durante el viaje decidía acomodarse, nosotros nos pasábamos la correa para que estuviera más cómoda, y tenerla siempre atada sin hacer posturitas para tener siempre cogida la correa.
En los vuelos 2, 3 y 4, no se hizo demostración exclusiva de seguridad ni de colocación de pulsadores de llamada y mascarillas.
En los vuelos 2 y 3, no se ofreció dirigiéndose exclusivamente a mi persona la posibilidad de comprar artículos del carrito. En el vuelo 4, sí lo hicieron, pero declinamos la oferta. En el vuelo 1, aprovechamos para desayunar, y las encargadas del carrito nos informaron con todo lujo de detalle de lo que disponían y sus precios.
Mención aparte al personal de la subcontrata de Aena que realiza las asistencias. Le ponen mucho interés, muy buena voluntad, pero, les falta formación para saber como gestionar las necesidades de los diferentes tipos de pmr, y trabajan a disgusto por los horarios y las condiciones de trabajo. Valgan dos apuntes: En el vuelo 2, por la radio le preguntaron a la persona que me acompañaba si podía quedarse una hora más, declinando la oferta, y comentando a posteriori: La próxima vez, os organizáis mejor.
En el vuelo número 4, una persona que dio asistencia, comentó al cruzarse con otro compañero: «Esta noche plego a las 22:00 y entro mañana a las 04:00.» Al demostrarle mi extrañeza por ese horario me dijo riendo: «ya le he dicho a mi marido que un día de estos me voy a quedar a dormir en el aeropuerto.»
Creo que si alguien ha llegado hasta aquí y lee estas líneas, debe tomar cartas en el asunto y replantear desde la raíz el servicio de asistencias. Si quieren ideas, las tengo, y relativamente económicas, ya que muchos de los problemas que tienen, son debidos a la gente que ve la posibilidad de asistencia y la pide en el momento de llegar al aeropuerto, y por no liar un escándalo en mitad de un pasillo, se les intenta dar la asistencia provocando así que las planificadas se resientan.
Perdón por este ladrillo, pero creo que al final, el ruido mediático es más entendible que los libros de reclamaciones.